Preguntas de Adivinanzas

 

Alto alto como un pino, pesa menos que un comino.
En el monte, grita; en la casa, mudita.
Adivina quién soy: cuanto más lavo, más sucia voy.
Oro parece, plata no es, quien no lo adivine bien bobo es.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Dos niñas asomaditas cada una a su ventana; lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Una cajita chiquita, blanca como la cal: todos la saben abrir, nadie la sabe cerrar.
Si lo nombro, lo rompo.
Te la digo y no me entiendes, te la repito y no me comprendes.
Todo el mundo lo lleva, todo el mundo lo tiene, porque a todos les dan uno en cuanto al mundo vienen.
¿Qué será, qué es: mientras más grande, menos se ve?
Tiene ojos de gato y no es gato, orejas de gato y no es gato; patas de gato y no es gato; rabo de gato y no es gato.
Una vieja titiloca con la boca en la barriga y las tripas en la boca.
Todos me pisan a mí, pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie
Entre más cerca más largo, entre más largo más cerca.
No me hace falta sacar pasaje: me mojan la espalda y me voy de viaje.
Una casita con dos ventaniscos. Si la miras, te pones bizco.
Vestidos de negro, venían dos caballeros; uno al otro le decía: ¡Yo primero! ¡Yo primero!
Yo tengo calor y frío y no frío sin calor y sin ser ni mar ni río peces en mí he visto yo.
¿Quién es el que bebe por los pies?
La última soy del cielo y en Dios el tercer lugar, siempre me ves en navió y nunca estoy en el mar
Dicen que soy rey, y no tengo reino; dicen que soy rubio, y no tengo pelos; afirman que ando, y no me meneo; arreglo relojes, sin ser relojero.
Dama con pendiente que toca deprisa para que la gente no pierda la misa
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito
Es un bonito juego: tu te vas y yo me quedo; cuento, cuento, cuento y luego voy a tu encuentro
Juegan en la cancha más altos que bajos; meten la pelota dentro de los aros
Con su caballo y con su escudero sale por la Mancha este caballero. Quiere justicia, busca aventuras y encuentra palos y desventuras
De Isabel, quitando el "bel", y de Lucas, lo postrero. ¿Cómo se llama la joven? Adivina, caballero
Pequeño, pero importante, su hazaña más comentada: dar a un enorme gigante una terrible pedrada
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Treinta y dos sillitas blancas en un viejo comedor, y una vieja parlanchina que las pisa sin temor.
Una pregunta muy fácil sabiéndola contestar, ¿qué planta se riega justo, cuando la van a cortar?
¿Quién es el que bebe por los pies?
Yo tengo calor y frío y no frío sin calor y sin ser ni mar ni río peces en mí he visto yo.
Vestidos de negro, venían dos caballeros; uno al otro le decía: ¡Yo primero! ¡Yo primero!
Tiene ojos de gato y no es gato, orejas de gato y no es gato; patas de gato y no es gato; rabo de gato y no es gato
Chiquito, chiquito se pone al fin de lo escrito.
No tiene raíz, ni hojas, ni frutos, ni flores. ¿Qué planta es?
Con gotitas y rayitos de sol me formo en el cielo. ¿Sabes quién soy?
Dicen que soy rey, y no tengo reino, dicen que soy rubio, y no tengo pelos. Afirman que ando, y no me muevo, arreglo relojes sin ser relojero.
Cantando alivio mis penas mientras voy hacia el mar; las penas se van y vuelven, mas yo no vuelvo jamás. ¿quién soy?
Todos me pisan a mí, pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie.
Locomotora no soy, mas cuando con vapor voy, dejo muy alisado si me usan con cuidado
Vivo entre dos muros que no pueden verse y aunque no me doblo me dobla la gente.
Te la digo y te la digo, te la vuelvo a repetir, te la repito mil veces y no me la sabes decir.
Chiquito chiquito como un ratón, cuida la casa como un león.
Zumba que te zumbarás, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando


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